Montillana, un rincón sereno entre montes y olivares donde la vida rural conserva su autenticidad
Montillana es un pequeño municipio situado en los Montes Orientales de Granada, en Andalucía, España. Este pequeño pueblo conserva intacto el encanto de la vida rural. Sus calles tranquilas, sus casas encaladas y el paisaje que lo rodea, una mezcla de olivares, campos de cereal y suaves montes que lo convierten en un destino ideal para quienes buscan desconexión y autenticidad. Es un lugar donde el ritmo pausado y la cercanía de sus habitantes forman parte de la experiencia del visitante.
La historia de Montillana se remonta a tiempos muy antiguos, son tierras con presencia humana desde la prehistoria y posteriormente durante las épocas romana y andalusí. Tras la Reconquista, el núcleo se consolidó como un pueblo agrícola, dedicado principalmente al cultivo del cereal y del olivo. A lo largo de los siglos, ha mantenido un carácter profundamente ligado al campo, lo que ha permitido que muchas de sus tradiciones y costumbres hayan llegado vivas hasta la actualidad.
Entre los lugares de interés destaca la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Anunciación, un edificio sencillo pero significativo para la vida local. También es importante la Ermita de San Sebastián, vinculada a una de las fiestas más queridas del municipio. Más allá del casco urbano, el entorno ofrece miradores naturales y caminos rurales que permiten disfrutar de la arquitectura agrícola tradicional y de amplias vistas sobre los Montes Orientales.
Las fiestas populares ocupan un lugar central en la identidad de Montillana. En enero se celebran las fiestas de San Sebastián, que combinan actos religiosos con actividades populares y un ambiente festivo que reúne a vecinos y visitantes. En octubre tienen lugar las fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario, días de convivencia, música y tradición. La Semana Santa, aunque más íntima que en otros lugares, mantiene procesiones y ritos que reflejan la devoción del pueblo.
Las tradiciones de Montillana están profundamente ligadas a la vida agrícola. La recolección de la aceituna sigue marcando el calendario y la economía local. La gastronomía se basa en productos de la tierra: aceite de oliva, pan casero, embutidos y platos de cuchara que reflejan la cocina rural granadina. También se conservan labores artesanales y costumbres transmitidas de generación en generación, especialmente en torno a las fiestas y celebraciones comunitarias.
La naturaleza que rodea Montillana es uno de sus mayores atractivos. El municipio se encuentra en un entorno perfecto para el senderismo, los paseos en bicicleta y la observación del paisaje. Los olivares centenarios, los campos abiertos y las zonas de monte bajo crean un escenario ideal para quienes buscan tranquilidad, aire puro y contacto directo con el medio rural. La fauna mediterránea, especialmente aves y pequeñas especies de monte, añade un valor especial a la experiencia.