Información Turismo Rural Nuevo Baztán:
Nuevo Baztán es un municipio de la provincia y Comunidad de Madrid, en España. Nuevo Baztán se localiza en el sureste de la Comunidad de Madrid, en la región natural de los Páramos, entre los valles del Henares y el Tajuña, en un área caracterizada por la elevada altitud media —superior a los ochocientos metros— y un relieve escasamente accidentado.
· Oficina de turismo-Centro de interpretación de Nuevo Baztán: Tel. 627403066. (Información y reservas de visitas guiadas).
· Ayuntamiento: Plaza de la Iglesia, 3. Tel. 918735011.
RUTA URBANA SUGERIDA: Comienza esta ruta en el Centro de Interpretación, que nos permitirá hacernos una idea del origen, estructura y funcionamiento de Nuevo Baztán. Una vez vistas las antiguas bodegas en las que está instalado, nos desplazaremos hasta la plaza de la Iglesia, con sus jardines y la fuente de los Tritones, para contemplar la fachada del palacio. Contigua a ella, la iglesia, merece una visita detenida. El conjunto palacio-iglesia constituye el núcleo central del urbanismo de Nuevo Baztán y destila un clasicismo serliano. Nos acercaremos después a la plaza del Mercado y a la plaza de Fiestas, lugar en el que en época de Goyeneche se celebraban corridas de toros, obras de teatro o conciertos. Antes de salir conviene fijarse en el espectacular arco que une el palacio con la bodega y las casas de artesanos.
Si damos ahora un breve paseo hasta la plaza de la Cebada, lugar de residencia de agricultores y ganaderos, veremos como la calidad y estilo de las casas va decreciendo según nos alejamos del palacio. De regreso, merece la pena detenerse ante la antigua fonda, en la que se alojaban los comerciantes y mercaderes que acudían a comprar artículos a Nuevo Baztán. Para cerrar esta ruta, puede contemplarse en la travesía el viejo olmo, único superviviente de los plantados por Juan de Goyeneche para guarecer del calor y el sol a los viajeros.
· Oficina de turismo-Centro de interpretación de Nuevo Baztán: Tel. 627403066. (Información y reservas de visitas guiadas).
· Ayuntamiento: Plaza de la Iglesia, 3. Tel. 918735011.
RUTA URBANA SUGERIDA: Comienza esta ruta en el Centro de Interpretación, que nos permitirá hacernos una idea del origen, estructura y funcionamiento de Nuevo Baztán. Una vez vistas las antiguas bodegas en las que está instalado, nos desplazaremos hasta la plaza de la Iglesia, con sus jardines y la fuente de los Tritones, para contemplar la fachada del palacio. Contigua a ella, la iglesia, merece una visita detenida. El conjunto palacio-iglesia constituye el núcleo central del urbanismo de Nuevo Baztán y destila un clasicismo serliano. Nos acercaremos después a la plaza del Mercado y a la plaza de Fiestas, lugar en el que en época de Goyeneche se celebraban corridas de toros, obras de teatro o conciertos. Antes de salir conviene fijarse en el espectacular arco que une el palacio con la bodega y las casas de artesanos.
Si damos ahora un breve paseo hasta la plaza de la Cebada, lugar de residencia de agricultores y ganaderos, veremos como la calidad y estilo de las casas va decreciendo según nos alejamos del palacio. De regreso, merece la pena detenerse ante la antigua fonda, en la que se alojaban los comerciantes y mercaderes que acudían a comprar artículos a Nuevo Baztán. Para cerrar esta ruta, puede contemplarse en la travesía el viejo olmo, único superviviente de los plantados por Juan de Goyeneche para guarecer del calor y el sol a los viajeros.
Historia de Nuevo Baztán:
La población, declarada Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural, constituye un caso singular, ya que fue fundada por el empresario y político navarro Juan de Goyeneche a principios del siglo XVIII, con el objetivo de llevar a la práctica las ideas socioeconómicas del colbertismo. Goyeneche, que se distinguió en la guerra de Sucesión por su decidido apoyo al pretendiente francés, el futuro Felipe V, contaba con el favor real y tenía ya en marcha una fábrica de paños para el suministro a los ejércitos en la vecina Olmeda de las Fuentes.
Nuevo Baztán —el nombre es un homenaje al lugar de origen de su fundador— nace en 1709 como conjunto agrícola-fabril en un área yerma y despoblada. La pretensión de Goyeneche era reducir las costosas importaciones de productos de lujo; es decir, la creación de una empresa ejemplar de utilidad pública. Entre 1715 y 1720 se levantaron en el lugar fábricas de sombreros, zapatos, aguardientes, confitería, cerería, tejidos de seda, pañuelos y cintas, vidrios finos..., que pueden considerarse un precedente de las fábricas reales borbónicas. Previamente se había desarrollado el trazado de la nueva población, que se encargó a José Benito de Churriguera. El conjunto está dominado por el palacio y la iglesia, y en torno a ellos se construyó la villa, que constituye uno de los mejores ejemplos de planificación urbanística ex novo del Barroco español.
Para el proyecto hubo que desplazar hasta Nuevo Baztán a artesanos italianos, franceses y flamencos; pero, a pesar de ello, no prosperó. Diversas vicisitudes —en especial la carestía de madera en el área, esencial para calentar los hornos— y la muerte de Goyeneche en 1735 provocaron la decadencia del complejo fabril y el paulatino abandono del núcleo de población. La agricultura, esencialmente cerealística, habría de convertirse en el único motor de la vida económica de la localidad, hasta que en época reciente tomó el relevo el sector servicios.
Hoy, la población empadronada en el municipio de Nuevo Baztán supera las 6400 personas, pero el casco histórico apenas cuenta con 100 vecinos. La gran mayoría vive en urbanizaciones residenciales de nueva creación diseminadas por el término municipal y escasamente relacionadas con el núcleo original.
Nuevo Baztán —el nombre es un homenaje al lugar de origen de su fundador— nace en 1709 como conjunto agrícola-fabril en un área yerma y despoblada. La pretensión de Goyeneche era reducir las costosas importaciones de productos de lujo; es decir, la creación de una empresa ejemplar de utilidad pública. Entre 1715 y 1720 se levantaron en el lugar fábricas de sombreros, zapatos, aguardientes, confitería, cerería, tejidos de seda, pañuelos y cintas, vidrios finos..., que pueden considerarse un precedente de las fábricas reales borbónicas. Previamente se había desarrollado el trazado de la nueva población, que se encargó a José Benito de Churriguera. El conjunto está dominado por el palacio y la iglesia, y en torno a ellos se construyó la villa, que constituye uno de los mejores ejemplos de planificación urbanística ex novo del Barroco español.
Para el proyecto hubo que desplazar hasta Nuevo Baztán a artesanos italianos, franceses y flamencos; pero, a pesar de ello, no prosperó. Diversas vicisitudes —en especial la carestía de madera en el área, esencial para calentar los hornos— y la muerte de Goyeneche en 1735 provocaron la decadencia del complejo fabril y el paulatino abandono del núcleo de población. La agricultura, esencialmente cerealística, habría de convertirse en el único motor de la vida económica de la localidad, hasta que en época reciente tomó el relevo el sector servicios.
Hoy, la población empadronada en el municipio de Nuevo Baztán supera las 6400 personas, pero el casco histórico apenas cuenta con 100 vecinos. La gran mayoría vive en urbanizaciones residenciales de nueva creación diseminadas por el término municipal y escasamente relacionadas con el núcleo original.
Lugares de Interés:
· Centro de Interpretación de Nuevo Baztán: Inaugurado en 2003, ocupa las antiguas bodegas del palacio. La visita comienza con una proyección sobre el origen del complejo fabril a comienzos del siglo XVIII. Una vez acabada la misma, se pueden contemplar las maquetas del conjunto urbano, así como diversos paneles explicativos, algunos de los artículos que se fabricaron en Nuevo Baztán, diversas reproducciones, objetos de época..., que facilitan al visitante un acercamiento a la figura de Goyeneche, el territorio y las industrias de la villa. Además, el Centro de Interpretación permite conocer de primera mano el funcionamiento del lagar y la bodega, así como el proceso de fabricación de las tinajas, que todavía hoy se conservan.
· Conjunto urbano: Alrededor de 1709, tras la compra del paraje conocido como bosque de Acevedo, Juan de Goyeneche encargó el proyecto del nuevo poblado, que debía acoger y dar trabajo a unas quinientas personas, a José Benito de Churriguera. Este concibió Nuevo Baztán como una unidad urbanística de diseño ortogonal estructurada en torno a un foco central constituido por el palacio y la iglesia. A partir de ellos se organizan, por un lado, seis manzanas de viviendas de una o dos alturas con tejado a dos aguas, y, por otro, los distintos edificios destinados a la producción fabril. A su alrededor se extendían las tierras de labor. Tres plazas ordenan todo el complejo: la plaza de la Iglesia, en la que se localiza la fuente de los Tritones, enmarca con sus jardines la fachada principal del palacio; comunica con ella la plaza del Mercado, donde se alza la fachada de la antigua fábrica de tapices, y esta conduce a la plaza de Fiestas, situada a espaldas del conjunto palacial. A la última, en la que se celebraban antaño fiestas palaciegas y corridas de toros —a las que asistió en alguna ocasión el propio Felipe V—, se asoma la Casa de los Oficios, con una hermosa galería de arcos. El modelo urbanístico de Nuevo Baztán habría de ejercer una notable influencia en las Nuevas Poblaciones promovidas por el ministro de Carlos III Pablo de Olavide en Sierra Morena y otras áreas de Andalucía.
· Palacio e iglesia: El palacio, residencia de Goyeneche, constituye, junto con la iglesia, a la que se une formando una fachada continua, el núcleo central de Nuevo Baztán. Construido con piedra berroqueña caliza, se caracteriza, como todo el conjunto, por su armonía, sencillez y austeridad. Fue cedido a la Comunidad de Madrid por Banesto en 1989. Tiene dos alturas, y en su extremo derecho se alza una torre de reminiscencia herreriana rematada por una balaustrada pétrea y bolas, detalle que la distingue de las que flanquean la iglesia y que sirve de homenaje a Juan de Herrera y su estilo escurialense. En el dintel de la puerta de acceso, enmarcada por un baquetón, no pasa desapercibido un león que sostiene en sus fauces el escudo ajedrezado de Baztán. Sobre el balcón se localiza otro escudo, el de los condes de Saceda (herederos de Goyeneche), añadido posteriormente. El conjunto palacial tiene planta cuadrada y se articula en torno a un gran patio con arcos de medio punto y un pozo. Su escalera de caja, decorada con bóvedas de remate plano, inspiró después la del palacio de Goyeneche de Madrid, actual Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que fue proyectado también por Churriguera. Por ella se accede a la planta superior, donde se ubicaban las estancias nobles. El palacio está siendo rehabilitado por la Comunidad de Madrid. Sorprenden las galerías que unen el palacio con la bodega (hoy Centro de Interpretación) y la casa (taberna) frente al torreón, cuyo uso estaba destinado a la elaboración y maduración del vino que aquí se producía y posteriormente se vendía.Anexa, a su izquierda, la iglesia de San Francisco Javier, ligeramente más alta, queda limitada por tres torreones rematados con chapiteles de pizarra, dos de los cuales flanquean su fachada. Llama la atención la portada, articulada en varios planos que transmiten dinamismo y movimiento. Está presidida por la imagen del santo titular y abunda en el barroco clasicista que caracteriza el conjunto. El templo, de pequeñas dimensiones, tiene una sola nave, con amplio crucero y presbiterio rectangular. Sobre el crucero se eleva una cúpula de media naranja sobre pechinas, decoradas por pinturas que remedan las originales —hoy desaparecidas— de Palomino. A los pies se alza el coro, que se comunicaba con el palacio directamente. En el altar mayor destaca el retablo, de mármol rojo y negro, con la imagen de san Francisco Javier y un medallón con una escena de la vida del santo; todo el conjunto queda enmarcado por un cortinaje de estuco dorado de gran valor escenográfico. Bajo el altar se localizan la cripta principal, que sirvió como panteón a los Goyeneche, y otra secundaria y más grande que era utilizada como lugar de enterramiento por el resto de la población.
· Conjunto urbano: Alrededor de 1709, tras la compra del paraje conocido como bosque de Acevedo, Juan de Goyeneche encargó el proyecto del nuevo poblado, que debía acoger y dar trabajo a unas quinientas personas, a José Benito de Churriguera. Este concibió Nuevo Baztán como una unidad urbanística de diseño ortogonal estructurada en torno a un foco central constituido por el palacio y la iglesia. A partir de ellos se organizan, por un lado, seis manzanas de viviendas de una o dos alturas con tejado a dos aguas, y, por otro, los distintos edificios destinados a la producción fabril. A su alrededor se extendían las tierras de labor. Tres plazas ordenan todo el complejo: la plaza de la Iglesia, en la que se localiza la fuente de los Tritones, enmarca con sus jardines la fachada principal del palacio; comunica con ella la plaza del Mercado, donde se alza la fachada de la antigua fábrica de tapices, y esta conduce a la plaza de Fiestas, situada a espaldas del conjunto palacial. A la última, en la que se celebraban antaño fiestas palaciegas y corridas de toros —a las que asistió en alguna ocasión el propio Felipe V—, se asoma la Casa de los Oficios, con una hermosa galería de arcos. El modelo urbanístico de Nuevo Baztán habría de ejercer una notable influencia en las Nuevas Poblaciones promovidas por el ministro de Carlos III Pablo de Olavide en Sierra Morena y otras áreas de Andalucía.
· Palacio e iglesia: El palacio, residencia de Goyeneche, constituye, junto con la iglesia, a la que se une formando una fachada continua, el núcleo central de Nuevo Baztán. Construido con piedra berroqueña caliza, se caracteriza, como todo el conjunto, por su armonía, sencillez y austeridad. Fue cedido a la Comunidad de Madrid por Banesto en 1989. Tiene dos alturas, y en su extremo derecho se alza una torre de reminiscencia herreriana rematada por una balaustrada pétrea y bolas, detalle que la distingue de las que flanquean la iglesia y que sirve de homenaje a Juan de Herrera y su estilo escurialense. En el dintel de la puerta de acceso, enmarcada por un baquetón, no pasa desapercibido un león que sostiene en sus fauces el escudo ajedrezado de Baztán. Sobre el balcón se localiza otro escudo, el de los condes de Saceda (herederos de Goyeneche), añadido posteriormente. El conjunto palacial tiene planta cuadrada y se articula en torno a un gran patio con arcos de medio punto y un pozo. Su escalera de caja, decorada con bóvedas de remate plano, inspiró después la del palacio de Goyeneche de Madrid, actual Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, que fue proyectado también por Churriguera. Por ella se accede a la planta superior, donde se ubicaban las estancias nobles. El palacio está siendo rehabilitado por la Comunidad de Madrid. Sorprenden las galerías que unen el palacio con la bodega (hoy Centro de Interpretación) y la casa (taberna) frente al torreón, cuyo uso estaba destinado a la elaboración y maduración del vino que aquí se producía y posteriormente se vendía.Anexa, a su izquierda, la iglesia de San Francisco Javier, ligeramente más alta, queda limitada por tres torreones rematados con chapiteles de pizarra, dos de los cuales flanquean su fachada. Llama la atención la portada, articulada en varios planos que transmiten dinamismo y movimiento. Está presidida por la imagen del santo titular y abunda en el barroco clasicista que caracteriza el conjunto. El templo, de pequeñas dimensiones, tiene una sola nave, con amplio crucero y presbiterio rectangular. Sobre el crucero se eleva una cúpula de media naranja sobre pechinas, decoradas por pinturas que remedan las originales —hoy desaparecidas— de Palomino. A los pies se alza el coro, que se comunicaba con el palacio directamente. En el altar mayor destaca el retablo, de mármol rojo y negro, con la imagen de san Francisco Javier y un medallón con una escena de la vida del santo; todo el conjunto queda enmarcado por un cortinaje de estuco dorado de gran valor escenográfico. Bajo el altar se localizan la cripta principal, que sirvió como panteón a los Goyeneche, y otra secundaria y más grande que era utilizada como lugar de enterramiento por el resto de la población.
Tradiciones Populares y Gastronomía:
· Fiestas de la Fundación: El segundo domingo de octubre se conmemora la independencia de la parroquia de Nuevo Baztán de la entonces llamada Olmeda de las Cebollas. Eran las fiestas grandes durante el siglo XVIII, día de gran solemnidad con misa, procesión y toros. Hoy se han recuperado con un programa de alto contenido cultural que incluye obras de teatro, conciertos, concursos de pintura y fotografía... y una serie de actividades que recrean la época de la fundación, entre las que destaca el mercado artesano.
· La Javierada: El origen navarro del fundador de Nuevo Baztán y los vínculos de la villa con esta comunidad se ponen de manifiesto con la celebración de la Javierada, versión madrileña de la tradicional marcha al castillo de Javier que congrega a miles de navarros el segundo fin de semana de marzo. Está organizada por la Comisión de Navarros de Madrid y se celebra desde 1978. Los actos incluyen un viacrucis, una misa solemne cantada en la plaza y la comida de hermandad en la campa del palacio, amenizada por jotas navarras.
· El mayo: Si una tradición festiva está arraigada en Nuevo Baztán, esa es la fiesta del Cristo del Socorro, que se celebra cada año a primeros de mayo. Días antes, el 30 de abril, los mozos del pueblo colocan en la plaza el tronco de un árbol rememorando la ancestral costumbre del mayo, el árbol más alto del lugar, que talaban cada año los quintos para trepar por él el 1 de mayo y ofrecer sus ramas a las mozas, a las que rondaban con canciones tradicionales.
· GASTRONOMÍA: La gastronomía de Nuevo Baztán es inequívocamente castellana, con los asados y chuletas de cordero como elemento más representativo. Son también recomendables el queso de oveja y las verduras de las vegas de la zona. Existen, además, algunas especialidades propias, como los repápalos, un dulce elaborado con vino y canela que recuerda vagamente a los pestiños. Otro dulce típico son las puches, una especie de gachas dulces que se comían tradicionalmente la noche de Todos los Santos. Para acompañar estas viandas, nada mejor que el vino del lugar, V de Valmores, un tinto de pago elaborado con tempranillo, cabernet sauvignon, syrah y merlot que ha recibido diversos galardones.
· La Javierada: El origen navarro del fundador de Nuevo Baztán y los vínculos de la villa con esta comunidad se ponen de manifiesto con la celebración de la Javierada, versión madrileña de la tradicional marcha al castillo de Javier que congrega a miles de navarros el segundo fin de semana de marzo. Está organizada por la Comisión de Navarros de Madrid y se celebra desde 1978. Los actos incluyen un viacrucis, una misa solemne cantada en la plaza y la comida de hermandad en la campa del palacio, amenizada por jotas navarras.
· El mayo: Si una tradición festiva está arraigada en Nuevo Baztán, esa es la fiesta del Cristo del Socorro, que se celebra cada año a primeros de mayo. Días antes, el 30 de abril, los mozos del pueblo colocan en la plaza el tronco de un árbol rememorando la ancestral costumbre del mayo, el árbol más alto del lugar, que talaban cada año los quintos para trepar por él el 1 de mayo y ofrecer sus ramas a las mozas, a las que rondaban con canciones tradicionales.
· GASTRONOMÍA: La gastronomía de Nuevo Baztán es inequívocamente castellana, con los asados y chuletas de cordero como elemento más representativo. Son también recomendables el queso de oveja y las verduras de las vegas de la zona. Existen, además, algunas especialidades propias, como los repápalos, un dulce elaborado con vino y canela que recuerda vagamente a los pestiños. Otro dulce típico son las puches, una especie de gachas dulces que se comían tradicionalmente la noche de Todos los Santos. Para acompañar estas viandas, nada mejor que el vino del lugar, V de Valmores, un tinto de pago elaborado con tempranillo, cabernet sauvignon, syrah y merlot que ha recibido diversos galardones.
Recursos Naturales:
· Senda de Valmores: La senda sigue en parte el curso del arroyo Vega, que aguas abajo vierte sus aguas en el Tajuña. Su nombre procede de un antiguo poblado atestiguado ya en el siglo xii —del que apenas quedan las ruinas de la ermita— y permite descubrir los elementos más significativos del paisaje de la zona sureste de la Comunidad de Madrid, donde solo los profundos valles horadados por los cursos fluviales interrumpen la monótona planicie de los páramos o alcarrias. El bosque natural está dominado por la encina, aunque en las laderas del valle crece uno de los quejigares mejor conservados de la Comunidad de Madrid y junto al arroyo predomina la vegetación de ribera. La fauna, aunque esquiva, es abundante, y el zorro, el corzo, el jabalí o el lirón careto dejan sus huellas en los charcos al ir a calmar su sed. Aves como la avutarda, el aguilucho, la calandria, la lechuza o el halcón peregrino planean bajo el cielo. En Valmores se conservan también restos de distintas edificaciones de uso industrial relacionadas con el complejo fabril: batanes y molinos, fábrica de tintes, hornos de cal...
· Olma de Nuevo Baztán: Churriguera, diseñador del complejo, remató el proyecto con una hilera de olmos en la travesía principal de Nuevo Baztán. Todos y cada uno de ellos fueron desapareciendo debido a la grafiosis, enfermedad que ha diezmado las olmedas de toda España. Este olmo es el único superviviente de la villa: mide 16 m, con un diámetro de copa de 18 m y un perímetro de tronco de 5,20 m. Ha sido declarado Árbol Singular de la Comunidad de Madrid y Árbol Emblemático del año 2007.
· Fuente de la Almunia: Distante 1,5 km del casco urbano, debe su nombre al paraje en el que se encuentra y responde a la tipología de fuente-lavadero-abrevadero. Las aguas de este manantial, que se llegó a explotar como balneario durante el siglo XIX, tienen fama por su eficacia y poder curativos.
· Fuente del Rey: El conjunto está formado por dos fuentes —solo una de ellas se corresponde con el manantial de aguas laxantes, la otra es un lavadero-abrevadero— y un monolito de piedra. Este último, de forma rectangular y rematado en pico, se levanta sobre dos escalones y presenta en una de sus caras unos grabados litográficos que aluden a la condición de las aguas: «Fuente del Rey. Cuyas salutíferas aguas se bebieron en las mesas de los reyes e incluso se enviaron a Flandes». Desde allí parte un cordel de la senda Galiana, con un recorrido aproximado de 3,5 km.
· Ruta hacia el batán de Valdeñigo: Ruta de unos 5 km (unas 2,30 h) que permite conocer algunos de losoficios tradicionales que se desarrollaban en torno al arroyo Vega. Sigue inicialmente la senda de Valmores hasta el valle fluvial, momento en que se utilizará un camino vecinal del siglo XVII, una trocha sinuosa que conduce justo enfrente de las ruinas del antiguo batán, parcialmente oculto por frondosos saúcos y vegetación ribereña. Eran las aguas de un arroyo tributario, el de Valdeñigo, las que activaban la rueda hidráulica del batán, moviendo sus mazos para que golpearan los paños de lana. De regreso, todavía en el fondo del valle, encontraremos una canalización de piedra del siglo XVIII que encauzaba las aguas del barranco del Reguerón impidiendo las avenidas. Ascendemos después hacia el páramo a través de una espesa mancha de quejigar, entre la que asoman las ruinas de los «paredones de San Blas». Se trata de una impresionante estructura del siglo XVIII de función desconocida, aunque podría tratarse de un lugar destinado al peinado o cardado de los paños de lana, o a su tintado.
· Ruta Hacia la fábrica de gamuzas: Esta ruta, de algo más de 5 km de longitud (unas 3 h) parte del pueblo en dirección sur a través de un paisaje de campiña, entre tierras de labor y manchas de monte mediterráneo. Nuestro primer objetivo es el mirador del Balconcillo, lugar histórico que se asoma a la vecina Olmeda de las Fuentes y brinda magníficas vistas. El camino de bajada hacia la Olmeda (debidamente señalizado) conduce directamente a la ruinas de la antigua fábrica de antes y gamuzas, surgida a la vez que Nuevo Baztán y de muy efímera existencia, ya que entró en funcionamien-to en 1715 y está atestiguada su ruina en 1722. Se trata de un edificio cuadrangular de grandes dimensiones, donde se trabajaban y curtían las pieles con las que se fabricaban distintas prendas y accesorios del uniforme militar de la época. Desde aquí, habrá que girar hacia el norte para conectar con el camino de regreso de la ruta del batán de Valdeñigo, a través de los «paredones de San Blas».
· Olma de Nuevo Baztán: Churriguera, diseñador del complejo, remató el proyecto con una hilera de olmos en la travesía principal de Nuevo Baztán. Todos y cada uno de ellos fueron desapareciendo debido a la grafiosis, enfermedad que ha diezmado las olmedas de toda España. Este olmo es el único superviviente de la villa: mide 16 m, con un diámetro de copa de 18 m y un perímetro de tronco de 5,20 m. Ha sido declarado Árbol Singular de la Comunidad de Madrid y Árbol Emblemático del año 2007.
· Fuente de la Almunia: Distante 1,5 km del casco urbano, debe su nombre al paraje en el que se encuentra y responde a la tipología de fuente-lavadero-abrevadero. Las aguas de este manantial, que se llegó a explotar como balneario durante el siglo XIX, tienen fama por su eficacia y poder curativos.
· Fuente del Rey: El conjunto está formado por dos fuentes —solo una de ellas se corresponde con el manantial de aguas laxantes, la otra es un lavadero-abrevadero— y un monolito de piedra. Este último, de forma rectangular y rematado en pico, se levanta sobre dos escalones y presenta en una de sus caras unos grabados litográficos que aluden a la condición de las aguas: «Fuente del Rey. Cuyas salutíferas aguas se bebieron en las mesas de los reyes e incluso se enviaron a Flandes». Desde allí parte un cordel de la senda Galiana, con un recorrido aproximado de 3,5 km.
· Ruta hacia el batán de Valdeñigo: Ruta de unos 5 km (unas 2,30 h) que permite conocer algunos de losoficios tradicionales que se desarrollaban en torno al arroyo Vega. Sigue inicialmente la senda de Valmores hasta el valle fluvial, momento en que se utilizará un camino vecinal del siglo XVII, una trocha sinuosa que conduce justo enfrente de las ruinas del antiguo batán, parcialmente oculto por frondosos saúcos y vegetación ribereña. Eran las aguas de un arroyo tributario, el de Valdeñigo, las que activaban la rueda hidráulica del batán, moviendo sus mazos para que golpearan los paños de lana. De regreso, todavía en el fondo del valle, encontraremos una canalización de piedra del siglo XVIII que encauzaba las aguas del barranco del Reguerón impidiendo las avenidas. Ascendemos después hacia el páramo a través de una espesa mancha de quejigar, entre la que asoman las ruinas de los «paredones de San Blas». Se trata de una impresionante estructura del siglo XVIII de función desconocida, aunque podría tratarse de un lugar destinado al peinado o cardado de los paños de lana, o a su tintado.
· Ruta Hacia la fábrica de gamuzas: Esta ruta, de algo más de 5 km de longitud (unas 3 h) parte del pueblo en dirección sur a través de un paisaje de campiña, entre tierras de labor y manchas de monte mediterráneo. Nuestro primer objetivo es el mirador del Balconcillo, lugar histórico que se asoma a la vecina Olmeda de las Fuentes y brinda magníficas vistas. El camino de bajada hacia la Olmeda (debidamente señalizado) conduce directamente a la ruinas de la antigua fábrica de antes y gamuzas, surgida a la vez que Nuevo Baztán y de muy efímera existencia, ya que entró en funcionamien-to en 1715 y está atestiguada su ruina en 1722. Se trata de un edificio cuadrangular de grandes dimensiones, donde se trabajaban y curtían las pieles con las que se fabricaban distintas prendas y accesorios del uniforme militar de la época. Desde aquí, habrá que girar hacia el norte para conectar con el camino de regreso de la ruta del batán de Valdeñigo, a través de los «paredones de San Blas».