Información turística
El entorno de Castroviejo es rico en yacimientos arqueológicos que se remontan a la Prehistoria. En la vertiente sur y sureste del Serradero abundan las cuevas naturales que proporcionan una secuencia ocupacional que, desde el Paleolítico Medio y Superior, alcanza el Neolítico y las primeras fases de la Edad del Hierro.Sin embargo, no se han encontrado restos que permitan una caracterización específica.
Tampoco se conocen hallazgos adscritos a época celtibérica y romana, pese a la alta concentración de yacimientos de estos periodos, en especial en torno a la ciudad de Tricio,el centro alfarero de mayor desarrollo en la Hispania Romana desde mediados del s. I hasta el s. IV. Es indudable que Castroviejo debió jugar un papel importante como abastecedor de combustible (leña), de arcilla y agua.
En la cumbre del Cerro del Campo queda un construcción cuadrangular que podría tratarse de un castillo en roquero, de aspecto similar al de Clavijo. Tal vez sea el castillo de Castroviejo al que aluden las fuentes literarias y donde sufrió presidio Fernán González tras su derrota en Cirueña frente a las tropas navarras en el año 960. En estos momentos la Rioja Alta formaba parte del reino de Navarra.
Además existen en este mismo lugar enterramientos medievales que explicaría el nombre que recibe en la actualidad , Ermita Vieja. Podría tratarse del monasterio en el que vivieron las santas Nunilo y Alodia. En la documentación medieval conservada se citan ocasionalmente algunos personajes de la localidad en calidad de testigos en documentos públicos.
Las viviendas han sufrido profundas remodelaciones, por lo que es muy difícil establecer su forma original. En conjunto destaca la existencia de viviendas con planta de tipo alforja, con sereno central, frecuentes en otras zonas de La Rioja, y el empleo de mampostería de canto en la segunda planta e incluso hasta la segunda planta. Tan solo la casa de Marcelino de mediados del s. XVIII presenta algunos elementos destacables como los canes tallados en el alero, la puerta de entrada y la utilización de sillares.
El entorno natural es muy variado. En las proximidades del núcleo urbano se concentran los espacios cultivados, que van desapareciendo a medida que nos internamos en el interior serrano y son reemplazados por importantes extensiones de matorrales y bosque. Entre sus masas forestales cabe destacar los bosques mixtos de ribera, chopos, saúces, alisos, cerezos, fresnos. En zonas más altas encontramos rebollares. Pero sin lugar a dudas, los bosques más interesantes son los hayedos, que pueblan las laderas mejor expuestas,allí donde se estancan las nubes y encuentran buenas condiciones de humedad. De especial relevancia es la presencia de numerosos tejos en las proximidades del barranco de los Pinos, cerca del término conocido como el Tejo. La repoblación de pino laricio es muy importante en la zona. Los espacios dedicados a pastos actualmente ocupan un lugar marginal.
Tampoco se conocen hallazgos adscritos a época celtibérica y romana, pese a la alta concentración de yacimientos de estos periodos, en especial en torno a la ciudad de Tricio,el centro alfarero de mayor desarrollo en la Hispania Romana desde mediados del s. I hasta el s. IV. Es indudable que Castroviejo debió jugar un papel importante como abastecedor de combustible (leña), de arcilla y agua.
En la cumbre del Cerro del Campo queda un construcción cuadrangular que podría tratarse de un castillo en roquero, de aspecto similar al de Clavijo. Tal vez sea el castillo de Castroviejo al que aluden las fuentes literarias y donde sufrió presidio Fernán González tras su derrota en Cirueña frente a las tropas navarras en el año 960. En estos momentos la Rioja Alta formaba parte del reino de Navarra.
Además existen en este mismo lugar enterramientos medievales que explicaría el nombre que recibe en la actualidad , Ermita Vieja. Podría tratarse del monasterio en el que vivieron las santas Nunilo y Alodia. En la documentación medieval conservada se citan ocasionalmente algunos personajes de la localidad en calidad de testigos en documentos públicos.
Las viviendas han sufrido profundas remodelaciones, por lo que es muy difícil establecer su forma original. En conjunto destaca la existencia de viviendas con planta de tipo alforja, con sereno central, frecuentes en otras zonas de La Rioja, y el empleo de mampostería de canto en la segunda planta e incluso hasta la segunda planta. Tan solo la casa de Marcelino de mediados del s. XVIII presenta algunos elementos destacables como los canes tallados en el alero, la puerta de entrada y la utilización de sillares.
El entorno natural es muy variado. En las proximidades del núcleo urbano se concentran los espacios cultivados, que van desapareciendo a medida que nos internamos en el interior serrano y son reemplazados por importantes extensiones de matorrales y bosque. Entre sus masas forestales cabe destacar los bosques mixtos de ribera, chopos, saúces, alisos, cerezos, fresnos. En zonas más altas encontramos rebollares. Pero sin lugar a dudas, los bosques más interesantes son los hayedos, que pueblan las laderas mejor expuestas,allí donde se estancan las nubes y encuentran buenas condiciones de humedad. De especial relevancia es la presencia de numerosos tejos en las proximidades del barranco de los Pinos, cerca del término conocido como el Tejo. La repoblación de pino laricio es muy importante en la zona. Los espacios dedicados a pastos actualmente ocupan un lugar marginal.