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Ermita de San Bartolomé de Ucero, en el cañón del Río Lobos, Soria

23/02/2026
La ermita templaria en el centro del Parque Natural del Cañón del Río Lobos

La Ermita de San Bartolomé se encuentra en el interior del Cañón del Río Lobos y formó parte del antiguo monasterio templario de San Juan de Otero. Fue construida en las primeras décadas del siglo XIII, en estilo románico-protogótico, en plena transición entre ambos estilos, muy tardío, sobrio, de influencia cisterciense y con ciertos rasgos orientales característicos de las obras templarias. Se cree que los canteros que lo construyeron pudieron proceder de la región francesa de Aquitania. Tras la supresión de la Orden del Temple, la ermita fue confiscada y convertida en abadía, pasando mucho más tarde a ser propiedad de la villa de Ucero.

Se encuentra en un enclave espectacular dentro del Parque Natural del Cañón del Río Lobos, rodeada de paredes calizas, cuevas y un ambiente cargado de espiritualidad. 

Ermita templaria San Bartolomé de Ucero
Ermita Templaria de San Bartolomé de Ucero, en el corazón del Cañón del Río Lobos

Tiene una espléndida puerta de entrada, ligeramente apuntada con arquivoltas que parten de columnas con capiteles decorados y ménsulas talladas. Los canecillos y el rosetón presentan decoración con figuras de carácter esotérico. Esta puerta meridional tiene seis arquivoltas apuntadas con decoración de baquetones, puntas de diamante y rosetas, además de seis columnas cuyos capiteles tienen cabecillas humanas entre flores y hojas.

Puerta de entrada ermita San Bartolomé
Puerta de entrada a la ermita de San Bartolomé.

Todo el edificio es de sillería de perfecta factura. En el interior, muy austero, la bóveda de la nave es de cañón muy apuntado mientras que la bóveda del ábside lleva nervios apuntados protogóticos. Tiene planta de cruz latina con crucero que está más bajo que la nave, la cabecera con un tramo recto presbiterial y con un ábside semicircular. El ábside es muy sobrio, con dos pilastras a modo de columnas y ventanales con arco de medio punto, rodeados por guardapolvos con puntas de diamante. También tiene estas pilastras en la unión con el presbiterio. Los hastiales del crucero presentan sendos óculos circulares con tres roscas y celosías de atractivo gusto oriental. A pesar de su trazado sencillo, las formas geométricas trazadas son diversas. San Bartolomé está representado en un bajorrelieve del altar mayor. Cinco corazones entrelazados dibujan en su interior una estrella de cinco puntas invertida cuyo corazón es un pentágono. Los canecillos de la iglesia son figurados, mostrando objetos simbólicos como el sol, la luna, crismones, parejas de personajes en diferentes actitudes, cabezas humanas, etc.

Vista exterior de la ermita.
Vista exterior de la ermita de San Bartolomé.

Contrasta sobremanera la diferencia de calidad plástica de las tallas, de factura poco refinada con relación a la monumentalidad arquitectónica del edificio.

Descripción técnica del interior de la ermita de San Bartolomé
1. Planta y organización espacial

Planta de cruz latina, muy típica del románico tardío. Se compone de una nave única rectangular con un transepto poco sobresaliente y el ábside semicircular orientado al este. Las proporciones son sobrias y equilibradas, con un claro eje longitudinal.

Altar y naves laterales ermita San Bartolomé
Altar y entradas de las naves laterales.
2. Nave central

La cubierta es una bóveda de cañón apuntado, característica del románico avanzado con influencia protogótica. Tiene dos arcos fajones apuntados que dividen la nave en tres tramos que descansan sobre pilastras adosadas con impostas sencillas. Sus muros son de sillería caliza, muy homogénea, con escasa decoración. Su iluminación es muy limitada, ya que la nave recibe luz principalmente desde la portada cuando está abierta y desde un pequeño óculo o ventana en el muro sur.

Nave central ermita San Bartolomé
Nave central de la Ermita de San Bartolomé.
3. Transepto

El crucero está ligeramente marcado en planta, pero no se eleva en altura respecto a la nave. La cubierta es una bóveda de cañón transversal. En los brazos del transepto hay hornacinas y restos de antiguos altares secundarios.

hornacinas de la ermita de San Bartolomé
Hornacinas en el transepto de la ermita de San Bartolomé.
4. Ábside

Tiene forma semicircular al exterior y al interior. Su cubierta es una bóveda de cuarto de esfera (bóveda de horno). Tiene tres ventanas absidiales, una saetera central cegada por el retablo y otras dos laterales, estrechas, que proporcionan un haz de luz muy focalizado. Su decoración es muy austera, con apenas una imposta corrida y el arco triunfal apuntado que separa la nave del presbiterio.

abside
5. Arco triunfal

Su arco triunfal es apuntado, ligeramente más elevado que los fajones de la nave que descansan sobre columnas adosadas con capiteles decorados con motivos vegetales muy esquemáticos.

columnas ermita san bartolomé
Detalles de la nave central de la ermita de San Bartolomé de Ucero.
6. Pavimento

El suelo actual es moderno, pero se sabe que originalmente era de losa caliza irregular. En algunos puntos se aprecian recrecidos que indican que hubo varias fases de nivelación.

Pila bautismal de la ermita de San Bartolomé
Pila bautismal de la ermita de San Bartolomé.
7. Elementos singulares en su interior

La pila bautismal románica, de una sola pieza, con decoración geométrica muy simple. La imagen de San Bartolomé, una talla posterior (no románica), ubicada en el presbiterio. Las marcas de cantero, que son visibles en varios sillares, muy típicas de talleres medievales y, finalmente sus ventanas estrechas (saeteras), distribuidas de forma funcional, no ornamental.

saetera de la ermita de san bartolomé
ventana saetera de la ermita de San Bartolomé.
Simbolismos y misterios de la Ermita de San Bartolomé

Esta ermita está situada en el centro geométrico de la península ibérica, lo que le otorga una fuerte carga simbólica y esotérica. Su orientación y proporciones parecen responder a criterios esotéricos propios del pensamiento templario. La presencia de símbolos como el pentagrama, el sol, la luna o figuras animales ha alimentado muchas interpretaciones. La luz que entra por la puerta y el ábside crea efectos muy particulares según la hora del día. 

Existe documentación histórica sobre el convento templario de San Juan de Otero, citado en una bula papal de 1170, aunque hay debate sobre su relación exacta con esta ermita. Sí está documentado que formaba parte de un cenobio templario, del cual solo se conserva la capilla actual.

Frente a la ermita está la Cueva Grande, asociada a ritos de iniciación y a la idea de “útero de la tierra”. El silencio del cañón y la acústica del interior hacen que la visita sea muy evocadora. Por todo esto, la ermita y su localización natural, se han convertido un punto habitual para senderistas, peregrinos y amantes de lo místico.


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