Basílica de Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda
En pleno centro monumental de Úbeda, frente al imponente Palacio de las Cadenas, se alza la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares, uno de los templos más singulares de Andalucía y pieza clave del conjunto declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Este es el tercer edificio en importancia de la Diócesis de Jaén, solo por detrás de las catedrales de Jaén y Baeza, y su historia es un reflejo perfecto de la propia ciudad: capas de estilos, reconstrucciones, devociones y un pasado que nunca deja de revelarse.
Un templo con ocho siglos de historia
El origen del edificio se remonta a la conquista cristiana. Sobre la antigua mezquita mayor se levantó en 1259 la Iglesia Mayor Colegial, que más tarde sería Iglesia Mayor Parroquial (1852) y finalmente, en 2014, Basílica Menor.
Declarada Monumento Arquitectónico Histórico Nacional en 1926, sufrió graves daños durante la Guerra Civil. No sería hasta 1983 cuando se cerró para una restauración integral que se prolongó 28 años, devolviéndole su esplendor.
Una arquitectura que cuenta su pasado
La basílica es un auténtico palimpsesto arquitectónico. Su claustro trapezoidal, irregular y estrecho, delata su origen islámico: se construyó aprovechando la estructura de la antigua mezquita.
El templo actual presenta cinco naves de igual altura, algo poco común, con capillas que se abren a ambos lados y que fueron configurando un auténtico laberinto devocional. En el siglo XVII se sustituyó el antiguo artesonado de madera por una bóveda barroca, aunque la restauración reciente ha recuperado un artesonado inspirado en el original.
Portadas que son auténticas obras de arte
Portada Mayor
De estilo vandelviriano, se organiza como un arco de triunfo flanqueado por dos espadañas del siglo XIX. Destaca el relieve de la Adoración de los Pastores, obra de Luis de Zayas.
Portada de la Consolada
Situada a la izquierda, frente a la antigua Cárcel del Obispo, es una portada clasicista (1604–1612) con columnas exentas, escudos episcopales y una hornacina con la Virgen. La realizaron Martín López de Alcaraz, Pedro del Cabo (padre e hijo) y Luis de Zayas.
Portada plateresca
Procedente de la desaparecida Iglesia de Santo Domingo. Es una de las más fotografiadas por su delicado trabajo plateresco. Une el edificio de la Cárcel del Obispo con la basílica, es la entrada y da acceso a la capilla de Jesús Nazareno.
El claustro: un espacio sorprendente
El acceso libre al claustro permite descubrir uno de los rincones más especiales del conjunto. Sus bóvedas góticas del siglo XVI y su forma irregular lo convierten en un espacio único. Es un claustro pequeño y angosto como se puede apreciar en el plano.
A su alrededor se distribuyen numerosas capillas interiores y exteriores, y cada una con su propia historia. Las capillas interiores, que tienen acceso desde la iglesia, son las que hacen al claustro tener esa forma tan especial y angosta, ya que invaden parcialmente lo que habitualmente sería el patio del claustro.
La primera, nada más entrar por la puerta de la Consolada es la Capilla del Cristo de los Toreros, mientras que, pasada la puerta principal y antes de entrar en el edificio de la iglesia, al fondo del claustro, se alinean tres capillas contiguas:
- Capilla del Cristo de los Toreros: con un Ecce-Homo del siglo XVII procedente del convento de San Juan de Dios.
- Capilla I del Claustro: Se la reconoce por tener una cruz de hierro forjado, es la primera que encuentras al avanzar hacia la iglesia.
- Capilla II del Claustro: Contiene una pila bautismal pero que no debe confundirse con la capilla bautismal del interior del templo.
- Capilla III del Claustro: Es una capilla vacía con escudos esculpidos. Se encuentra justo antes de la entrada al templo.
En el siglo XVII llegó a tener 32 capillas pero actualmente se conservan 16.
Las naves y sus capillas principales
La estructura de la Iglesia esta compuesta por cinco naves de igual altura, tres de ellas centrales, y dos laterales. Las dos laterales son estrechas y contiguas a la nave del Evangelio y a la nave Epistolar que flanquean a la nave Central, y dan paso a las capillas. El techo original del edificio era de madera, siendo sustituido por una bóveda barroca de piedra en el siglo XVII. Tras la última restauración se le colocó un artesonado para emular el techo original.
Nave del evangelio
En ella se encuentran las capillas que dan acceso al claustro o bien son contiguas a él y otras dos, una en cada extremo de la nave.
Capilla de la Virgen de Guadalupe: patrona de Úbeda, venerada aquí entre mayo y septiembre. Esta se encuentra en el edificio principal de la iglesia pero tiene acceso tanto desde el interior de la iglesia como desde el claustro.
Reja exterior de la capilla de la Virgen de Guadalupe de la Basílica. Ocupa el espacio de tres de las antiguas capillas y parte de la superficie del claustro original. Está cerrada por una reja del siglo XVI procedente de otra antigua capilla del mismo templo. La otra reja es moderna que es la que da acceso al claustro. En ella se venera, entre los meses de mayo a septiembre, la imagen de la Virgen de Guadalupe, patrona de la ciudad.
Imagen de la Virgen de Guadalupe. - Capilla de San Sebastián: con la imagen de Nuestra Señora de Gracia.
- Capilla Bautismal del Canónigo Magaña: con una pila gótico‑mudéjar del siglo XV.
- Capilla del Santo Entierro: con un grupo escultórico de Palma Burgos.
- Capilla de Jesús Nazareno: obra de Jacinto Higueras, muy venerada en la Semana Santa ubetense.
Nave Central
La nave central con tiene dos capillas (ver plano). La Capilla Mayor, con una portada gótica con la talla de un crucificado, de postura forzada, conocido como el Cristo de los cuatro clavos, ha sufrido grandes transformaciones a lo largo de su historia. En el extremo opuesto está la Capilla de la Yedra, con una entrada en arco ojival y columnas espirales adosadas. La reja es del siglo XVI del maestro Bartolomé, con una bonita crestería y una representación en la sobrepuerta del abrazo de San Joaquín y Santa Ana.
- Capilla Mayor: con portada gótica y el Cristo de los Cuatro Clavos.
- Capilla de la Yedra: con reja del siglo XVI del maestro Bartolomé y un bello relieve del abrazo de San Joaquín y Santa Ana.
Nave Epistolar
Esta nave es la que tiene mas capillas y otras estancias.
- Capilla de los Sabater: contigua a la Capilla Mayor, con una portada renacentista del siglo XVII, con reja y rematada con la imagen de San José. Tiene tres retablos y un lienzo de la Sagrada Familia del siglo XVI.
- Capilla de San Antonio: es del siglo XVI al igual que su reja atribuida al Maestro Bartolomé, con escenas del comienzo del Génesis.
- Capilla del Yacente: está situada en la primitiva sacristía, con la portada de una de las desaparecidas capillas del coro. Tiene una imagen de Cristo obra de Palma Burgos y la reja es parte de la antigua del coro, también del siglo XVI.
- Antigua Capilla de la Virgen de la Merced: fue fundada en el siglo XVI y con la portada mas bella del templo. Transformada en Sacristía en el siglo XVIII, tiene tres salas y da acceso a La Terraza, con unas magníficas vistas del casco antiguo de Úbeda y de Sierra Mágina.
- Capilla del Cristo de la Caída: es también de principios del siglo XVI y ejemplo del gótico tardío. En ella se venera una imagen de Cristo caído obra de Mariano Benlliure.
- Capilla del Cristo de Medinaceli: de esta capilla sólo se conserva original la portada gótica, ya que la reja y el artesonado son de una restauración realizada por artistas locales.
- Capilla Bautismal de los Baeza: tiene un arco apuntado abocinado y la cubierta con una bóveda de terceletes con florones lisos. Además tiene una bellísima pila bautismal de mármol blanco del siglo XVI.
Visita y acceso
- El acceso al claustro es gratuito.
- La visita al interior de la basílica es de pago, y se realiza por la portada plateresca, donde se encuentra la taquilla.
- Los horarios y tarifas de visita pueden variar. Para información actualizada, consulta la Oficina de Turismo de Úbeda o los canales oficiales del Ayuntamiento.
Una visita imprescindible en Úbeda: La Basílica de Santa María de los Reales Alcázares no es solo un templo: es un recorrido por ocho siglos de historia, arte y espiritualidad. Su mezcla de estilos, su compleja estructura y la riqueza de sus capillas la convierten en una de las visitas más fascinantes de Úbeda.