La Fortaleza de la Mota de Alcalá la Real
La Fortaleza de la Mota, en Alcalá la Real (Jaén), es mucho más que el “castillo” con el que popularmente se la identifica. Se trata de un Conjunto Monumental de enorme valor histórico y arqueológico, donde conviven murallas, torres, barrios desaparecidos, templos, viviendas, aljibes y restos urbanos que abarcan más de un milenio de historia.
Forma parte del Conjunto Histórico de Alcalá la Real, declarado Bien de Interés Cultural en 1967, y la propia fortaleza obtuvo esta distinción en 1993.
Orígenes: de la conquista árabe a la frontera nazarí
Tras la conquista musulmana del año 712, la inestabilidad de la zona impulsó la construcción de defensas militares. Entre los siglos XI y XII se levantó la primera muralla, realizada en tapial, de la que hoy apenas quedan restos.
La estructura que conocemos actualmente comenzó a configurarse entre los siglos XIII y XIV, ya en época nazarí, cuando la Mota se convirtió en un enclave estratégico dentro de la frontera entre Granada y Castilla.
La fortaleza sufrió constantes ataques tras la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), cambiando de manos varias veces. Finalmente, en 1341, durante el reinado de Alfonso XI, pasó definitivamente al dominio cristiano tras un largo asedio. A partir de entonces se reforzó y modernizó, aunque su importancia militar decayó tras la conquista de Granada en 1492.
La ciudad amurallada: vida dentro de la Alcazaba
Dentro del recinto se desarrolló una auténtica ciudad, habitada entre los siglos XIV y XVIII. Excavaciones recientes han sacado a la luz viviendas, talleres, calles y espacios públicos que muestran cómo era la vida en la antigua alcazaba.
La Mota conserva la estructura de calles, plazas y espacios domésticos de la antigua ciudad fortificada. Pasear por ellas permite entender cómo era la vida en la frontera castellano-nazarí. Incluye restos de tiendas, bodegas, viviendas y espacios productivos.
El abandono llegó en el siglo XVIII, cuando la población se trasladó a los arrabales, permitiendo el crecimiento de la actual Alcalá la Real más allá de las murallas, que apenas encerraban tres hectáreas.
Durante la invasión napoleónica del siglo XIX, la fortaleza fue restaurada para uso militar, pero tras la retirada francesa sufrió graves daños: la iglesia ardió y la Torre de la Cárcel quedó casi destruida por la explosión de los arsenales.
Estructura defensiva: murallas, puertas y arrabales
La Mota responde al modelo clásico de ciudad fortificada medieval:
- Muralla perimetral
- Alcazaba en el interior
- Alcázar en la parte más alta, de planta triangular y con una torre en cada vértice
Todo ello se alza sobre una meseta dominante, un emplazamiento perfecto para controlar el territorio. A su alrededor crecieron los arrabales, donde vivía la población en tiempos de paz.
Las siete puertas de acceso
El acceso principal llegó a tener siete puertas, de las cuales tres han desaparecido.
- Puerta del Hierro (desaparecida)
- Puerta de las Lanzas, protegida por una torre albarrana
- Puerta del Arrabal (desaparecida)
- Puerta de la Imagen o de Santa María, la más alta y una de las más espectaculares, con doble arcada (medio punto y herradura)
- Postigo del Arrabal Viejo (siglo XV)
- Puerta de Aguilera (desaparecida)
- Puerta del Pendón, junto al impresionante edificio defensivo del Gabán, destruido parcialmente por el terremoto de 1582
El Arco del Peso de la Harina
La puerta que hoy se utiliza como acceso es el Arco del Peso de la Harina, antigua torre de la Justicia o del Gabán. Su nombre procede del pago en harina que se hacía en los días de mercado al atravesarla. Tras su arco apuntado y su pasillo abovedado se accede a la Plaza Baja, antiguo espacio comercial.
Barrios extramuros: la vida más allá de la muralla
El Arrabal Viejo, de origen islámico, se extendía al sur y este de la fortaleza. Allí existió una pequeña mezquita sobre la que más tarde se levantó la Iglesia de Santo Domingo de Silos.
Con el crecimiento demográfico de la Baja Edad Media surgieron otros barrios:
- Barrio del Adarve, protegido por una segunda línea de murallas
- Barrio Nuevo, hacia el nordeste
- Arrabal de San Bartolomé, al oeste
La zona urbana excavada: un paseo entre oficios y ruinas
Tras el Arco del Peso de la Harina se abre un recorrido fascinante entre los restos excavados de viviendas, talleres y comercios. Aquí se ubicaba el mercado medieval, con tenderetes, boticas, mesones y talleres de zapateros y tejedores.
Parte de esta zona desapareció cuando comenzó la construcción de la Iglesia Abacial en el siglo XVII.
El Alcázar: corazón militar de la Mota
El Alcázar o Alcazaba, de origen musulmán, fue transformado a lo largo de los siglos hasta adquirir su aspecto gótico-mudéjar actual. Situada en la parte más elevada del recinto, actuaba como último bastión defensivo. Incluye tres torres principales:
- Torre del Homenaje: trapezoidal, unos 20 metros de altura; acceso en doble recodo; sala interior con bóveda octogonal.
- Torre de la Vela o Campana: avisaba a la población en caso de peligro.
- Torre Mocha: más baja, reforzada, de carácter defensivo.
Las vistas desde lo alto del Alcázar son espectaculares, dominando la Iglesia Abacial y todo el casco urbano. Desde este punto se obtienen las mejores vistas panorámicas de Alcalá la Real.
Se accede por la imponente Torre del Homenaje, cuya base maciza da paso a un largo pasillo que conduce al patio de armas, de planta triangular y con grandes aljibes. Desde el patio de armas se contemplan las otras dos torres: la Torre de la Campana o de la Vela y Torre Mocha
En su interior se exponen maquetas históricas, paneles sobre el sistema de atalayas y recreaciones con figuras a tamaño real de personajes históricos.
Viviendas militares y el lagar
En el exterior del Alcázar se conservan restos de viviendas militares y un lagar restaurado donde se explica la producción de vino, antaño más abundante que el aceite en la zona.
Plaza Alta: la antigua medina y centro de poder
Entre la Iglesia Abacial y la Torre de la Cárcel se abre la Plaza Alta, espacio que fue medina musulmana y, más tarde, centro administrativo y ceremonial de la ciudad. Aquí se situaban la mezquita aljama y el palacio de los Banu Said.
Durante el siglo XIV se rodeó de miradores, casas nobiliarias y corredores comerciales. Destacan:
- Casas del Cabildo
- Iglesia Mayor Abacial
- Capilla del Deán
- Casa de la Justicia, residencia del corregidor
La Iglesia Abacial: un templo renacentista único
Es el edificio más imponente del interior de la Mota. Construida tras la conquista cristiana, entre 1517 y 1627, sustituyó a un templo gótico previo y, antes aún, a la mezquita aljama. Se convirtió en el centro religioso y administrativo de la ciudad abacial.
Su arquitectura combina tres estilos según sus fases constructivas:
- Gótico tardío y plateresco en los pies
- Manierismo en el cuerpo central
- Contramanierismo en la cabecera
La torre del campanario, de cuatro cuerpos, culmina en un chapitel piramidal.
Fue usado como cementerio tras la invasión napoleónica que lo destruyó parcialmente, lo que contribuyó a su deterioro. Actualmente, ya restaurado, se conserva como un espacio monumental abierto, con muros y arcadas que permiten imaginar su antigua grandeza. Se utiliza como centro de interpretación donde se proyectan espectaculares audiovisuales.
El Nevero
Es un depósito subterráneo donde se almacenaba nieve para producir hielo. Era fundamental para conservar alimentos y para usos medicinales. Representa muy bien la vida cotidiana en una ciudad fronteriza medieval.
Los Aljibes
La Fortaleza de la Mota cuenta con un sistema de cisternas que garantizaba el suministro de agua en caso de asedio. Su presencia demuestra la importancia estratégica de la Mota como plaza defensiva. Suelen formar parte del recorrido interpretativo.
Iglesia de Santo Domingo de Silos
Esta iglesia, que también pertenece al complejo de la Fortaleza de la Mota a pesar de encontrarse fuera de sus murallas, fue la primera iglesia construida tras la conquista cristiana de Alcalá la Real en 1341 por Alfonso XI. Se levantó en honor a Santo Domingo de Silos, patrón de la ciudad. Está en el arrabal viejo de la fortaleza de La Mota, probablemente sobre una antigua mezquita, reutilizando incluso su minarete como torre.
Su estilo es gótico-mudéjar, muy característico de las primeras construcciones cristianas en territorios recién conquistados. Presenta una planta asimétrica con dos naves rectangulares, una cabecera profunda con bóveda de crucería, y una torre cuadrada. Destaca su bóveda de crucería del baptisterio del siglo XIV y un paramento mudéjar en un altar lateral. La torre fue restaurada por el abad Maximiliano de Austria, cuyo escudo aún se conserva
Actualmente la iglesia se encuentra en ruinas, aunque es un conjunto monumental de enorme valor histórico y patrimonial. En 2024 se aprobó la rehabilitación integral, tras años de planificación y trámites.
La Ciudad Oculta
Existe un acceso secreto a la Fortaleza de la Mora, usado durante su asedio y conquista. Se trata de unas galerías subterráneas con acceso en la zona del arrabal viejo que llevan hasta uno de los aljibes árabes y pozos de abastecimiento. Por el tipo de rocas sobre la que se asienta la fortaleza, que es muy fácil de trabajar se realizaron estas galerías para acceder al centro mismo de la inexpugnable fortaleza.